Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —¿Estáis seguro de que tiene dos?
—SÃ, sin lugar a dudas.
—Maestro, enteraos cómo llegó aquÃ.
Se lo pregunta a sus escuderos, que no se atreven a ocultárselo; le confiesan que fue en una litera; él se lo dice a mi señor Galván. Este ruega entonces que le permitan hablar con él, y lo llevan a su presencia.
—Señor —le dice el médico—, aquà está mi señor Galván, que os viene a ver.
Mi señor Galván se sienta delante de él y le pregunta si tiene noticias del caballero que hizo entrar al rey Arturo en la Dolorosa Guardia. El herido le habla poco, y dice sin cesar:
—Buen señor, estoy enfermo y poco me importa lo que me preguntáis.
Cuando mi señor Galván se da cuenta de que podrá enterarse de poco, se levanta y se va, pues lo ve tan enfermo que no puede mantener una conversación con él; pero piensa volver mañana y le seguirá preguntando. Regresa a su alojamiento.
Cuando anocheció, el caballero herido llamó a su médico y le dijo:
—Maestro, no puedo quedarme aquà durante más tiempo, pues si alguien me reconociera me causarÃa un gran daño: os ruego por Dios que os vengáis conmigo; si no queréis, decidme qué debo hacer, pues pienso irme esta misma noche.