Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Por la mañana fue mi señor Galván a hablar con el caballero, y le dijeron que se había ido a medianoche. Lo siente mucho; regresa y se encuentra al rey armado y a todos sus compañeros; entonces va a vestirse las armas sin que nadie se entere de lo ocurrido. Salieron del castillo y fueron a reunirse con los otros, aunque el combate duró poco, pues no pudieron resistir la fuerza de los caballeros del rey Arturo. Cuando llegó Galván al campo de batalla, eran pocos los que aún se defendían sin huir; el rey los persigue hasta el castillo y allí los obliga a entregarse. Al volver al campamento, el rey se encontró con mi señor Galván que llevaba desenvainada en la mano la espada; reconoció su espada y le pregunta:
—Galván, buen sobrino, ¿qué tal os ha ido en vuestra búsqueda?
—Señor, todavía no he encontrado nada.
Mientras hablaban así, se acercó un caballero al rey y le dijo:
—Señor, los reyes de Más Allá de las Marcas y de los Cien Caballeros se despiden de vos, pues saben que no pueden resistir vuestro ímpetu, y os hacen saber que si deseáis tener otra asamblea, que vayáis con caballeros que puedan llevar armas: os dan de plazo siete semanas.
—No me voy a ocupar de eso ahora.