Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Por Dios, no lo sé, pero lo sabré tan pronto como esté donde él está; entonces os lo diré.
—Muchas gracias. ¿Habéis obtenido alguna noticia en el lugar del que venÃs?
—No.
—Yo tampoco; yo aconsejarÃa ir por otro camino.
—Está bien.
No tardaron mucho en encontrar un camino viejo que atravesaba el bosque y pasaba al lado de un monasterio en ruinas y de un cementerio. Toman ese camino y cuando llegan al monasterio descabalgan y entran a rezar. Junto a las ruinas vivÃa una ermitaña encerrada entre cuatro paredes, con una ventana que daba al altar, por la que leÃa el salterio. Al verla, le preguntan si tiene noticias.
—No —le contesta a mi señor Galván—, no sé nada que os pueda servir, a no ser que si vais con esta doncella, debéis abandonar el camino que lleváis.
—¿Por qué?
—Porque cerca de aquà hay un caballero que os la quitará y pronto os dará muerte.
—¿Quién es?
—Es Bruno el Despiadado.
—Señor —le dice la doncella—, tomemos otro camino.
—¡En buen lugar he entrado si cada vez que oiga una palabra voy a abandonar mi camino!