Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago El caballero de la litera estuvo con el ermitaño hasta que se encontró completamente curado y sano, y con grandes deseos de llevar las armas de nuevo; hasta la asamblea faltaban aún quince dÃas. Se despidió entonces del ermitaño y se marcha con su médico —que lo habÃa cuidado muy bien— y con sus cuatro escuderos. A unas seis leguas de la ermita llama a su médico y le dice:
—Maestro, ahora tengo que ir a un asunto al que vos no podéis venir, pues está lejos y quiero ir solo: os ruego que no os lo toméis a mal. Os agradezco profundamente la amistad que me habéis mostrado y contad conmigo siempre que me necesitéis.
El médico se marcha y el caballero va de un lugar a otro durante todo el dÃa, como quien no quiere ser conocido: por eso despidió al médico, porque no querÃa que lo conocieran por su culpa; del mismo modo, hace que tapen su escudo —que era el rojo— para que no lo vea nadie.
De tal forma, toma un camino distinto del que llevaba al lugar de la asamblea para despistar al médico. Después de haber cabalgado hasta la hora de nona, lo alcanzó un escudero que montaba un gran caballo de caza, completamente empapado de sudor.
—Criado, ¿a dónde vas tan deprisa?
—Estoy en una situación muy triste.
—¿Qué te ocurre?