Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Tengamos cuidado ahora para saber a dónde se dirigirá tras el torneo.
—Tenéis razón.
No pasó mucho tiempo antes de que terminara el torneo; era pasada la hora de vísperas. El caballero vencedor se va, entrando en el bosque, a casa de un caballero viejo retirado. Pero mi señor Galván y la doncella lo siguen, alcanzándolo en el bosque:
—Dios os guíe, señor, le dice Galván.
Éste lo mira y lo reconoce; le responde entonces que Dios lo bendiga y que siente mucho que lo haya alcanzado.
—Señor —le dice mi señor Galván—, decidme quién sois.
—Señor, soy un caballero, como muy bien podéis ver.
—Caballero sois, sin lugar a dudas, uno de los mejores del mundo, pero decidme cómo os llamáis.
—No os lo diré.
—Buen amigo —dice entonces la doncella—, decídselo, pues si no se lo decís vos, lo haré yo, porque ha padecido tanto que merece saberlo.
No contesta, sino que se mantiene callado.