Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Farién reconoció al rey Claudás y sintió no haberlo matado, aunque ahora temía que el rey intentara acabar con él: meditó cómo podría salvar la vida, pues le sería menester. Se acercó a Claudás y, llevándoselo aparte, le dijo en secreto:
—Señor, soy vasallo vuestro y por eso debéis hacerme justicia con los demás y a los demás conmigo. Quiero que sepáis que aquí me ha traicionado uno de vuestros caballeros con mi mujer, como ya he podido comprobar una vez.
—¿Quién es? —preguntó el rey Claudás al caballero.
—Señor —contestó—, no sé quién es, pues mi mujer no quiere decirme su nombre, pero me ha confesado que es uno de los vuestros. Aconsejadme ahora, como mi señor que sois, qué debo hacer si lo vuelvo a encontrar.
—Ciertamente —le respondió Claudás—, yo lo mataría si lo encontrara tal como habéis dicho.
Y hablaba así porque pensaba que Farién no sabía que era él.