Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Después de que el caballero vencedor de la asamblea pasara la noche en casa del que lo había sacado de sus pensamientos, se levantó muy temprano y siguió a su huésped por donde lo llevó, aunque dejó a la doncella y al escudero en la casa, pues pensaba volver por allí. El huésped va por delante y él lo sigue, y de este modo llegan a Camalot. El buen caballero contempla la ciudad y le parece que ya había estado en ella en otra ocasión. Mira el asentamiento de la ciudad, su torre y las iglesias, hasta que se da cuenta de que es Camalot, donde fue armado caballero; empieza a recordar y su marcha se hace más lenta. Mientras, su huésped va por delante muy deprisa, pues quiere saber si él se retrasa por cobardía o porque está meditabundo; de este modo llega a los alojamientos del rey, que tenía la costumbre de que su albergue estuviera siempre a orillas de un río y que el río rodeara sus aposentos. Al llegar, el caballero mira las casas y ve en la galería a una dama, que era la reina, que había ido allí acompañando al rey que se iba al bosque; se había quedado apoyada en la galería porque no tenía ganas de dormir: llevaba una sobrecota y un manto corto y se había envuelto en él porque ya empezaba a hacer frío.
Cuando vio llegar al caballero, se suelta el manto; él se detiene al otro lado del río y dice:
—Señora, ¿quién sois? Si sois la reina, decídmelo.