Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor, no lo haréis, por Dios, pues yo os daré el mÃo, pero decidle a ese caballero que me lleve a la grupa del suyo a Camalot.
Entonces le dice al otro caballero:
—Desmontad.
Asà lo hace; a continuación, le dice a mi señor YvaÃn:
—Señor, montad en la silla; él montará detrás de vos.
Mi señor YvaÃn obedeció y el otro montó en la grupa, armado como estaba.
De este modo se va a sus asuntos el caballero vencedor de los gigantes. Mi señor YvaÃn y los otros vuelven a Camalot. Cuando llegaron, la reina estaba vestida y arreglada y habÃa oÃdo misa; mi señor Galván la acompañaba de la iglesia, y la sala estaba llena de caballeros. Los que estaban asomados a las ventanas en las galerÃas empiezan a decir:
—Mirad algo extraordinario; mi señor YvaÃn regresa con un caballero armado.
Mi señor YvaÃn llegó al pie de la escalinata, y allà descabalga.
—Señor —le dice el caballero—, yo me voy a ir.
—Id con Dios, que os dé buena ventura.