Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago El caballero se marcha y mi señor Yvaín sube a la sala, donde encuentra a mi señor Galván y a la reina, que han regresado de la iglesia.
—Señor Galván —dice—, se habla de las muchas maravillas que ocurren en Camalot, según dicen, y dicen verdad, pero no creo que haya aquí ningún caballero que haya visto tantas como he visto yo hoy.
—Contadnos, dice mi señor Galván.
Empieza a contar, ante la reina, mi señor Galván y ante los demás, todo cuanto había visto referente al caballero: cómo había combatido contra el otro, al que hubiera vencido si hubiera querido, cómo había dado muerte a uno de los gigantes y cómo le había cortado al otro un puño y un pie.
Daguenet se adelanta y dice:
—Es el caballero al que he apresado, es el caballero al que he apresado el que ha hecho todo eso.
—Así es —dice Yvaín—, es el mío.
—Por Dios —dice Galván—, a ese caballero lo tengo que coger. Ahora me encuentro muy mal. Por Dios, si lo hubierais retenido estaríais todos contentos.
—Aún os diré más —añade Yvaín dirigiéndose a mi señor Galván—: después de que venciera a los gigantes, llegó a mí una doncella que dijo: «Señor caballero, es la tercera».