Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —¿Te has confesado del pecado que cometiste con Ban de Benoic, que murió a tu servicio y su mujer quedó desheredada tras la muerte de su señor? Y no hablaré de su hijo, al que perdió igualmente, pues una pérdida es bastante más ligera que la otra.
El rey se quedó sorprendido y respondió:
—Ciertamente, maestro, de eso no me he confesado y es un pecado muy grande, pero me olvidé.
Volvió el rey a la capilla y encontró a los clérigos que aún seguían allí, hablando de la confesión que acababa de hacer, y se acusó de su pecado. Pero no le pusieron penitencia ni por éste ni por otros pecados, pues no conseguían llegar a un acuerdo entre todos: decidieron aplazar la decisión hasta después de la guerra, en que se aconsejarían con más tranquilidad.
Regresó el rey con su maestro y le contó todo:
—Mi buen maestro, por Dios, aconsejadme y os prometo cumplir todo lo que me digáis; os creeré en todo, pues estoy preocupado porque me abandonan mis propios hombres, a los que tanto había querido.