Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Ay —le contesta el anciano—, no es extraño que te abandonen tus hombres, pues es la primera manifestación que te ha hecho Dios para que te dieras cuenta de que te iba a desposeer de tu poder, y por eso te privaba de los que lo han mantenido durante tanto tiempo; unos te han abandonado por su propia voluntad: les debÃais haber hecho grandes honores, haberles concedido extensos dominios y abundantes compañÃas; es la baja nobleza de tu tierra la que te debe sostener, pues el reino no puede mantenerse si la mayor parte de la gente no está de acuerdo. Éstos te han abandonado por su propia voluntad. Los que te han dejado en contra de tu voluntad son los miembros de tu séquito, a los que les has concedido grandes riquezas y los has nombrado señores de tu casa, te han dejado en contra de su voluntad porque Dios lo ha querido asà y a los designios de Dios no puede resistir nadie. De este modo te abandonan todos; otros acuden por los bienes que les concedes y que les concederás: asÃ, unos vienen a la fuerza y los otros de grado. Los que vienen por la fuerza no te valen más que si estuvieran muertos, pues no puedes contar con sus corazones, y cuerpo sin corazón nada vale. Piensa ahora qué utilidad tienen escudos, lorigas, espadas o fuerza de caballos sin el corazón de los hombres: no valen para nada. Si estuvieran a tu lado todos los reyes que han existido desde los comienzos del mundo, y estuvieran todos armados, te servirÃan tan poco como éstos si su corazón estuviera fuera de ellos. Lo mismo ocurre con los que acuden a la fuerza a ayudarte: sólo dominas los cuerpos, pues no posees su corazón, antes bien, lo has perdido. ¿Te parece que miento?