Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —¿Qué queréis hacer, señora?
—No estaré a gusto si no lo beso.
—Quitad, señora, ¿qué decÃs? No hagáis tal estupidez, pues, si se despierta, os despreciará a vos y a todas las mujeres; no cometáis locuras que se os puedan volver en afrenta.
—Por Dios, no puede haber afrenta en nada que se haga por este valiente.
—Señora, no, si él quiere; pero si no lo desea la afrenta será doble; y además, puede haber uno que sea muy valiente de cuerpo y carecer de algunas de las virtudes del corazón. No deberÃais mostrarle gran alegrÃa, si os la pudiera tomar como ultraje y villanÃa, pues entonces habrÃais perdido vuestro amor y vuestro buen servicio.
La doncella consiguió convencer a la dama, y se la llevó de aquel lugar. De regreso a sus habitaciones, empiezan a hablar del caballero; la doncella le rebate todo lo que su dama le dice, deseando que deje de pensar en él, pues se da cuenta del amor que siente. Al fin le dice la doncella:
—El caballero piensa más en otra cosa que en vos; no sigáis pensando, que el pensamiento ha engañado a mucha gente.