Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Bella prima, voy a la corte del rey Arturo, donde tengo mucho que hacer; le he manifestado mi odio al caballero porque no quiso revelarme su nombre, pero no le odio en absoluto, pues es muy valeroso; os ruego y suplico, por mi amor y vuestro honor, que le entreguéis todo lo que pueda desear su corazón, a excepción de vuestra honra, de forma que me lo podáis devolver a mi regreso.
La doncella se lo promete así. A continuación, la dama se pone en marcha y cabalga hasta encontrar al rey en Logres, capital del reino. Cuando el rey se enteró de que llegaba, salió a su encuentro con la reina y la recibieron con gran alegría: antes de que entraran en la ciudad todos los caballeros recibieron regalos del rey y la reina hizo lo mismo con las damas y doncellas del séquito; esto lo hacían en honor de la dama de Malohaut, a la que no permitieron descabalgar hasta que llegaron a la casa del rey; toda la estima se debía a la gran ayuda que le había prestado en las continuas guerras.
El rey y la reina le hicieron grandes fiestas a la dama. Por la noche, después de cenar, se sentaron los tres en una alfombra y el rey le dijo a la dama:
—Señora, realmente habéis realizado un gran esfuerzo viniendo desde vuestras lejanas tierras. No ha podido ser sino por una gran necesidad, pues no es costumbre vuestra alejaros de vuestros dominios.