Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Asà es, señor. Me encuentro en una gran necesidad, y os lo voy a decir. Tengo una prima a la que le quitó las tierras un vecino suyo; no encuentra a ningún caballero que quiera dirimir su querella, pues su vecino es valiente y de una familia fuerte, mientras que mi prima sólo cuenta con mi ayuda. Por eso he venido a vos, para que me ayudéis mediante el buen caballero de las armas rojas que venció en el combate, pues me han dicho que si estuviera de mi lado, nadie mejor que él saldrÃa airoso en un enfrentamiento con el vecino de mi prima. Por eso he venido a vuestra corte. Socorredme, pues me encuentro en situación muy apurada.
—Mi dulce amiga, por la fe que le debo a mi señora la reina, aquà presente, a la que amo más que a nadie, os aseguro que no conozco al caballero, al menos asà lo creo, y no pertenece a mi casa ni a mi tierra, y tengo muchas ganas de verlo. Mi señor Galván y treinta y nueve caballeros más de los mejores de mi casa, han ido en su búsqueda; salieron hace unos cuarenta dÃas y no regresarán hasta que lo hayan encontrado.
Entonces empieza a sonreÃrse la dama pensando en los caballeros que lo buscaban, pues perseguÃan una loca empresa. La reina se da cuenta y supone que por algo se estarÃa sonriendo:
—Ciertamente, pienso —le dice— que vos sabéis mucho mejor que el rey y que yo dónde se encuentra el caballero.