Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Tanto le suplican el rey y la reina que al fin se queda tres dÃas, al cabo de los cuales se marcha con consentimiento de ambos. Regresa a su tierra a marchas forzadas, porque le tarda estar allà y ver al caballero en cuya búsqueda están metidos los mejores del mundo: se alegra de tener en su poder al que todos buscan.
De este modo regresa contenta y feliz; le dice a su prima que habÃa ido a la corte del rey Arturo porque pensaba que el prisionero era de la casa real o de su tierra. Y, a continuación le pregunta a la doncella:
—¿Cómo os ha ido a vos y a él?
—Señora, muy bien. Tuvo cuanto necesitó.
No pasó mucho tiempo hasta que hizo que lo sacaran de la mazmorra, y habló con él como si estuviera encolerizada:
—Señor caballero, el otro dÃa os negasteis a decirme vuestro nombre y quién sois; desde entonces me he enterado de tantas cosas sobre vos, que os voy a dejar libre si asà lo deseáis.
—Señora, muchas gracias. Acepto la libertad si puedo pagar la recompensa que pedÃs.
—¿Sabéis cuál es la recompensa que pido por vos? Os voy a preguntar tres cosas; si no me contestáis al menos a una de ellas, os aseguro por Dios que no saldréis de mi prisión ni por dinero ni por súplicas.
—Señora, descubridme vuestro pensamiento y, ya que he venido a eso, os contestaré.