Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Os voy a decir qué es lo que tenéis que hacer. Permaneceréis en vuestra mazmorra con todo cuanto deseéis; mi prima y yo os daremos frecuente compañía. No quiero que nadie sepa que hemos llegado a ese acuerdo. Decidme qué armas desearíais llevar.
Le responde que querría armas completamente negras. Después, regresa a su mazmorra y la dama encarga en secreto un escudo negro, un caballo del mismo color, igual que la cota y las gualdrapas.
De este modo se queda allí el caballero. Mientras tanto, el rey sigue en su tierra, obrando tal como le había enseñado su maestro: honraba a la gente de forma que antes de que hubiera pasado medio año, había recuperado sus corazones hasta el punto de que entre unos y otros habían construido más de mil casas en aquel lugar, y estaban dispuestos a morir con dolor en el combate antes que el rey perdiera su tierra estando ellos vivos. Así le entregan al rey sus corazones, por la magnanimidad que han hallado en él; quince días antes de que finalizaran las treguas acudieron a su lado con el mayor número de fuerzas que pudieron reunir.