Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Y se echan a reÃr los dos; la reina lo abraza dándole grandes muestras de alegrÃa. La dama de Malohaut los ve y piensa que la cosa está más a punto que nunca: se mantiene en guardia y mira el rostro de todos los caballeros que llegan. Mientras tanto, la reina está muy contenta por el regreso del caballero y espera ansiosa la caÃda de la tarde; para olvidar al enojoso dÃa, que le aburre, se dedica a hablar y a conversar.
De este modo pasa el dÃa y empezó a anochecer después de la cena. La reina toma por la mano a Galahot, llama a la dama de Malohaut, a la doncella Lore de Carduel y a una doncella suya que habÃa estado siempre a su lado, y se dirigen hacia la parte baja del prado, al lugar que le habÃa indicado Galahot. Al poco tiempo, Galahot mira y ve a un escudero; lo llama y le ordena que vaya a su senescal, a decirle que acuda a su presencia en aquel sitio.
Cuando la reina lo oye, lo mira y le pregunta:
—¿Cómo? ¿Es vuestro senescal?
—No, señora; pero vendrá con él.
Mientras tanto, llegan bajo los árboles; Galahot y la reina se sientan a cierta distancia del séquito; las damas se quedan admiradas del secreto que guardan ambos. El criado va en busca del senescal y cumple el encargo.