Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Id a dar compañÃa a esas doncellas, que están muy solas.
El senescal cumple las órdenes de su señor, mientras que la reina toma al caballero por la mano, pues aún estaba de rodillas, y hace que se siente delante de ella; con cara alegre, le dice riendo:
—Señor, hemos deseado mucho vuestra presencia; gracias a Dios y a Galahot os podemos ver ahora. Sin embargo, no sé si es éste el caballero que yo querÃa ver, aunque Galahot me ha dicho que sà erais vos. DesearÃa saber quién sois y que me lo dijerais vos mismo, si no os molesta.
Le responde que no sabe quién es, pero en ningún momento le miró el rostro a la reina. Ésta se pregunta admirada qué le puede pasar, aunque sospecha una parte de lo que tiene. Galahot, que lo ve tÃmido y asustado, piensa que será más fácil que le descubra su pensamiento a la reina si está a solas con ella; mira hacia donde están las damas y dice en voz alta, para que lo oigan:
—Es cierto, soy un villano, pues todas esas damas sólo están acompañadas por un caballero, como si estuvieran solas.
Entonces se pone en pie y va a donde las damas estaban sentadas. Al verlo llegar, se levantan, pero él hace que se vuelvan a sentar y empieza a hablar de cosas variadas.