Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Lo recuerdo bien. Pero, por Dios, ¿era a vos a quien llevaba la doncella vestida de blanco?
—Señora, sÃ.
—¿Por qué decÃs que os armé caballero?
—Porque es verdad, pues era costumbre en el reino. Señora, no sé quién me prendió, pero fui hecho prisionero.
—¿A dónde ibais?
—Señora, seguÃa a un caballero.
—Cuando nos dejasteis la última vez, ¿a dónde os dirigisteis?
—Señora, tras el caballero al que iba siguiendo.
—¿Combatisteis?
—SÃ, señora.
—¿A dónde fuisteis luego?
—Señora, encontré a los gigantes que le dieron muerte a mi caballo, pero mi señor YvaÃn —que tenga suerte— me dio el suyo.
—¡Ay! Ya sé quién sois; os llamáis Lanzarote del Lago.
Se queda callado.
—Por Dios —añade la reina—, hace tiempo que se sabe en la corte. Fue mi señor Galván el primero en decirlo.