Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Galahot está tan contento y admirado que no puede contestar nada, y se limita a decir:
—Señora, muchas gracias. Señora, no dudéis de sus deseos, pues todo él lo quiere. Nadie se dará cuenta: los tres juntos nos acercaremos un poco, como si estuviéramos hablando en voz baja.
—¿Por qué me hago de rogar? Lo deseo más que vos y que él.
Se juntan entonces los tres y hacen como si estuvieran hablando en voz baja. La reina ve que el caballero no se atreve a más; lo coge por la barbilla y, delante de Galahot, lo besa durante un buen rato, de forma que la dama de Malohaut se da cuenta de que está besándolo.
Luego, la reina empieza a hablar con prudencia y discreción, pues sabÃa comportarse de forma adecuada.
—Mi dulce amigo —le dice al caballero— ya soy vuestra, lo habéis logrado, y estoy muy contenta. Procurad que se mantenga en secreto, como es debido, pues soy una de las damas de mayor prestigio en el mundo y de la que se han contado las mayores bondades: si por culpa vuestra empeora mi fama, mi amor se hará feo y malvado. A vos, Galahot, que sois prudente, os ruego discreción, pues el daño que me puede sobrevenir es por vos. Si recibo alegrÃa y gozo, vos me los habréis proporcionado.