Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —¡Ay, qué bien habéis hablado! Asà se quedará más a gusto.
Galahot se va, se despide del rey diciéndole que no se lo tome a mal, pero que va a ir a acostarse al otro lado del rÃo con su gente, pues hace mucho que no está con ellos, «y me conviene hacer su voluntad, pues me aman mucho».
—Ciertamente, señor —le dice mi señor Galván—, tenéis razón, porque hay que honrar a los propios nobles, cuando se tienen.
Galahot se marcha y regresa al lado de su compañero; ambos se acuestan en una misma cama y hablan durante toda la noche por la gran alegrÃa que tienen en el corazón.
Pero ahora dejaremos estar las palabras sobre Galahot y su compañero, y os hablaremos de la reina, que habÃa regresado al torreón muy contenta y muy a gusto. Piensa que ha actuado de forma oculta, pero es de otro modo, pues la dama de Malohaut ha visto todo lo que ha hecho. Cuando Galahot se alejó, la reina se dirigió a una ventana y empezó a pensar en lo que más le agradaba. La dama de Malohaut se le acercó en el momento en que la vio más sola y le dijo muy en secreto:
—Ay, señora, qué buena es la compañÃa de cuatro.