Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señora, no ocurre asà en este caso, y os diré por qué. Es evidente que el caballero os ama; lo sabe Galahot, y a partir de este momento irán siempre juntos, estén donde estén, pues ya se quedarán aquà por poco tiempo. Vos os quedaréis sola, sin atreveros a descubrirle vuestro pensamiento a nadie: no os encontraréis a gusto y tendréis que soportar a solas el peso. Pero si aceptaras que yo fuera la cuarta de la compañÃa, nos solazarÃamos juntas, igual que harán ellos dos; y de este modo os sentiréis más a gusto.
—Decidme, ¿sabéis quién es el caballero?
—Por Dios, no; ya os he contado cómo me ocultó su nombre.
—Realmente, señora, sois buena observadora. TendrÃa que ser muy prudente quien os quisiera ocultar algo; ya que es asÃ, puesto que me pedÃs que os acepte como compañera, os lo concedo; pero tendréis que soportar la carga igual que yo.
—Señora, ¿qué deseáis? Haré lo que queráis con tal de obtener vuestra compañÃa.
—Por Dios, la obtendréis, pues yo no podrÃa tener mejor compañÃa que la vuestra, aunque sà más rica. Nunca os dejaré a partir del momento en que estéis a mi lado, porque cuando empiezo a amar, nadie ama más que yo.
—Señora, estaremos juntas todas las veces que lo deseéis.