Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago A continuación van todos a la iglesia mayor. Después de misa, les prepararon la comida y se sentaron a la mesa. Luego, el rey, la reina y Galahot fueron a sentarse un rato junto a mi señor Galván y, pasado algún tiempo volvieron al lado de los demás caballeros, entre los que había muchos heridos, a los que visitaron de uno en uno. El rey llevaba de la mano a la dama de Malohaut y Galahot a la reina. Allí se pusieron de acuerdo para ir a hablar los cuatro al anochecer, igual que habían hecho la noche anterior, y decidieron que fuera el mismo lugar.
—Pero lo haremos de otro modo —dijo la reina—, pues dejaremos que venga mi señor el rey y vos llevaréis a vuestro caballero, y que no se preocupe por nada, porque no lo conocerá nadie, ya que quiere ocultarse y esconderse. Cuanta más gente haya, habrá menos comentarios, y de ese modo podremos mantener la relación el resto del tiempo que mi señor se quede aquí: sería difícil continuar hablando a escondidas, porque no se podría esconder el lugar.