Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago El rey se muestra de acuerdo. El día siguiente le pide a Galahot que lo acompañe a su tierra, pero éste le responde que no puede ser, «pues tengo mucho que hacer en mi lejano país, señor, y me he quedado aquí por vos y sé que vos os habéis quedado por mí».
—Es cierto —le responde el rey—, pero os ruego, mi dulce amigo, que me permitáis volver a veros lo antes posible.
Galahot le dice que sí.
Por la noche volvieron a estar juntos los cuatro, y a la hora de la despedida fue grande la tristeza. Se dieron de plazo para la nueva cita hasta el primer torneo que hubiera en el reino de Logres.
De este modo se despidieron los dos caballeros de sus damas, que tanto los querían. Galahot se quedó con su compañero, que tenía un aspecto distinto al de la noche anterior, y lo reconforta como puede. La reina volvió con el rey, al que le dijo que le había rogado a la dama de Malohaut que fuera con ella y que a partir de aquel momento se quedara siempre en su compañía, «pues me gusta mucho estar con ella y me parece que a ella le pasa lo mismo conmigo, de forma que no serán necesarias grandes súplicas».