Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Entonces se levantaron la reina, Galahot y la dama de Malohaut, llamaron a Lanzarote y se fueron los cuatro juntos a hablar alejados de los demás y fueron a los arbustos: allà se sentaron y la reina le presentó a Lanzarote la dama que lo habÃa tenido prisionero durante tanto tiempo; él sintió mucha vergüenza y la reina le dijo riendo que aquella ladrona habÃa sido la que se lo habÃa ocultado para que no lo conociera antes. Estuvieron mucho rato allÃ, sin hablar ni discutir, sino besándose y abrazándose con gusto. Al cabo de mucho tiempo, volvieron a donde estaba el rey, luego regresaron al pabellón y el senescal acompañó a Lanzarote a su tienda.
Y de modo semejante hablaban todas las noches los cuatro, sin plantearse otro tipo de deleite.
Permanecieron en aquel lugar hasta que mi señor Galván se mejoró bastante y empezó a encontrarse mejor de lo habitual, de forma que ya echaba de menos regresar a su tierra, donde tenÃa a la dama amada. Entonces le dijo al rey que deseaba marcharse, a lo que éste le respondió:
—Buen sobrino, estoy aquà por vos y por Galahot, al que mucho quiero.
—Señor, rogadle mañana que se vaya con vos y nos iremos pasado mañana. Si os acompaña, será un gran honor, y si no viene, lo volveréis a ver en su momento, si Dios quiere.