Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor, lo mejor es fácil de saber para quien tenga un poco de conocimiento. Me parece que debe querer superar todo quien piense vencer y derrotar al rey Arturo, pues no creo que Dios le haya dado lo que tiene para que sea deshonrado o humillado, sino para vencer y conquistar a todas las gentes: a unos, por las altas cualidades suyas y de su compañÃa; a otros, con su generosidad y su amabilidad. Bien sabemos que tiene numerosÃsimas tierras y que en su mesnada está la flor de la caballerÃa terrenal. Es tan buen caballero que no se puede pedir mejor. Es valeroso y tiene tantas cualidades que supera a cualquiera, tanto de los suyos como extranjeros. Es tan generoso y magnánimo que nadie podrÃa pensar en lo que gasta. Es tan afable y tan amable, que por los grandes no deja de mostrar gran afecto y gran alegrÃa a los caballeros pobres, dándoles regalos ricos y buenos, y asà se gana los corazones de ricos y pobres, pues honra a los ricos como a compañeros y a los pobres, por sus hazañas y por su valor; y su honor crece ante Dios y ante los hombres, pues bien gana mérito y honra ante los hombres y gracia y amor ante Dios quien hace en este mundo todo lo que debe con lo que Dios le dio. Y aunque el rey Arturo fuera felón, malvado y cobarde, no veo el modo ni sé la manera en que podrÃa ser vencido, por lo mucho que valen los hombres que están con él: el que quisiera derrotar al rey tendrÃa que ser más rico que él y tener mejores caballeros a su lado, cosa que no creo que tenga ninguno, y que, además, tuviera mayores cualidades que el rey Arturo, lo que difÃcilmente sucederá, pues no creo que nadie pueda reunir tantas virtudes como me parece que él tiene. Por eso no creo que pueda ser privado de su tierra por nadie y yo no me atreverÃa a aconsejarle a ningún amigo mÃo que le atacara. Y Dios no hizo al rey Arturo para que nadie olvidara lo que vos habéis dicho de él; Dios tampoco hizo a nadie, por Ãntimo amigo mÃo que fuera y por mucho bien que me hubiera hecho, que si intentara ir contra el rey Arturo, que yo no se lo impidiera con todo mi poder, aunque después tuviera que pagar por ello.