Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señora, recuerdo un don que me pedisteis el dÃa que mi señor prometió a la doncella pobre que la protegerÃa durante un año y un dÃa: me pedisteis que me quedara a su lado; asà lo hice, como un insensato, y contemplé cosas que preferirÃa haber estado muerto o haber sido deshonrado. Tened por seguro que ahora nada me impedirá partir; e incluso aunque os hubiera prometido lo contrario, me marcharÃa.
Cuando la reina lo oye hablar asÃ, se da cuenta de que cualquier súplica será inútil, y a pesar de todo insiste:
—Buen sobrino, os vais a buscar no sabéis a quién, y abandonáis a vuestro tÃo el rey lleno de pesar y de preocupaciones: su dolor supera el de todos los caballeros que parten con vos, y es el mayor que ha tenido hasta ahora. Y eso que no están aquà los caballeros que tomaron parte en la anterior búsqueda. Quedaos hasta que hayan llegado todos y tranquilizad al rey mientras tanto.