Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago El senescal le dice que cómo ha sido eso; le explica que al preguntarle qué le parecía la situación le había respondido que no sabía.
—Señora, ¿cómo queréis que os diga que le vencerá?
—El caballero ha hablado como discreto y valiente, pero vos no habéis sido sensata pretendiendo morir por cualquier cosa, pues Nuestro Señor es muy poderoso y no os olvidará.
De este modo la reconforta y le da ánimo el senescal.
Cabalgan hasta Roteschi; allí, desmontan al pie de la gran sala y desarman a Héctor y a mi señor Galván, que al acabar regresan a esta sala, cuyo suelo estaba tapizado con juncos recién cogidos. Se encontraron a la dama recostada sobre una alfombra, y por el silencio que guardaba parecía que estuviera muerta o desmayada. El senescal estaba sentado a sus pies, esforzándose en reconfortarla. A un lado están el enano y su sobrina; allí ocupan su lugar Héctor y mi señor Galván: cuanto más mira Héctor a éste, más lo estima, pues nunca vio a ningún caballero de porte tan hermoso, ni tan firme; pero no se atreve a preguntarle acerca de su actitud, pues no deseaba que lo considerara villano.