Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señora, ese caballero ha venido a ayudaros; yo os aconsejarÃa que os dirigierais a él y que le agradecierais el haberse puesto a vuestro entero servicio. Ya oiréis lo que os dice.
A continuación se acerca la dama a mi señor Galván y le dirige la palabra:
—Señor, sed bienvenido.
Él le responde que Dios le dé buena ventura.
—Señor, os agradezco que hayáis venido a librar combate por mÃ.
—Señora, tened por seguro que yo harÃa por vos esa y otras cosas.
—En verdad, señor, bien me habéis mostrado lo que serÃais capaz de hacer por mÃ, pues estáis dispuesto a combatir contra el mejor caballero del mundo. Pero, por Dios, ¿qué os parece?
—¿Qué, señora? No lo sé.
—¿No lo sabéis? ¡Ay, desdichada de mÃ!
Vuelve a tirar del freno y comienza a expresar de nuevo su dolor, con la mayor aflicción que puede haber. El senescal se acerca picando espuelas y le pregunta qué le ocurre, a lo que ella contesta que está angustiada y triste.
—Señora, ¿qué ha dicho el caballero?
—¿Qué? Que no sabe combatir.