Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Segurades se acerca más; mi señor Galván se prepara, se coloca el escudo ante el pecho, sujeta la lanza bajo la axila y pica al caballo con las espuelas; y otro tanto hace Segurades. Se atacan a toda la velocidad de los caballos, y con tanta violencia se golpean en los escudos que las lanzas vuelan hechas pedazos y no pueden evitar, a continuación, chocar cuerpo contra cuerpo y cara contra cara, de forma que los ojos les hacen ver estrellas y quedan desarzonados; aturdidos caen en medio del campo y allí permanecen tanto tiempo sin moverse que por ambos bandos pensaban que habían muerto. Así lo hubiera deseado la dama para verse libre de su enemigo.