Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Ataca a Segurades con tanta rapidez que toda la gente se queda sorprendida, en especial los de su propia mesnada, que pensaban que su señor estaba a punto de darle muerte o causarle cualquier ultraje y, sin embargo, ahora se encuentra con un enemigo más fuerte y firme que antes, cuando aún tenía el cuerpo sano y las armas enteras: no le parece que esté combatiendo con un hombre de carne, sino con un fantasma, pues en el mundo no había caballero tan poderoso como para que él no lo hubiera vencido o al que no le hubiera dado la muerte en un plazo tan largo. No ve de qué modo podrá resistir, y descuidando el cuerpo y el corazón se defiende con energía mientras tiene fuerzas: aprecia en mucho la fama de su valor y teme perder lo que más quería del mundo, que era la dama de Roestoc, y tiene miedo de que le falle el corazón, que siempre le había tratado con generosidad. Todo ello le mantiene en combate, hasta que no le queda fuerza en el cuerpo y en los miembros: la sangre que había perdido en abundancia y el calor del sol, que era insistente, agravaron su cansancio; empezó a retroceder ante los golpes de mi señor Galván, abandonando terreno a su pesar. Mi señor Galván le acosaba tan de cerca que no le dejaba tiempo para recuperar el aliento, ni para que recobrara el terreno que había cedido, y ya estaba cerca la hora de nona.