Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Ella responde que asà lo hará con mucho gusto. Segurades se le entrega y mi señor Galván vuelve a hablar, diciéndole:
—Señora, no diréis que no he hecho en la batalla lo que debÃa; si no es de vuestro agrado, estoy dispuesto a hacer más.
—Ciertamente, señor, habéis hecho más de lo que pensaba, y me tengo por bien pagada.
A continuación mi señor Galván se pone en pie, y Héctor y el senescal sujetan a Segurades, llevándoselo rápidamente al castillo. La dama sale tras ellos corriendo, tan contenta que no le entristecerÃa ninguna aflicción que hubiera tenido o que recordara. Gran parte del pueblo también corre tras ellos, para ver qué le ocurrirá a Segurades, de manera que son muy pocos los que quedan en el lugar al lado de mi señor Galván.
HabÃa allà un criado de aquella misma tierra, hermoso y valiente, que era el que sujetaba el caballo de mi señor Galván, se lo llevaba y le ayudaba a montar. Cuando mi señor Galván ve que la dama y todos los demás se van con gran alegrÃa, se da cuenta de que se han olvidado de él, de forma que regresa al bosque, que se encontraba a menos de dos tiros de arco del lugar. Entonces, le dice el criado:
—Señor, ahà están los demás.