Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Amigo —le contesta mi señor Galván—, esperadme aquÃ, pues tengo cosas que hacer en este bosque; volveré por aquà mismo.
Se aleja, y el criado permanece esperándole y pensando que habÃa entrado en el bosque por alguna razón que tuviera en él; pero al ver que no regresa, pica espuelas, siguiendo el rastro de los cascos alrededor de media legua galesa. Mira al fondo de un valle y ve a mi señor Galván luchando contra un caballero armado: le ha dado tantos golpes en el yelmo, que el caballero está cubierto de sangre y clama compasión, como quien no puede ya más. Mi señor Galván le hace prometer que se pondrá a disposición de la dama de Roestoc, se considerará prisionero de la misma y le contará cómo ha sido derrotado. Asà lo promete; le quita el yelmo y vuelve a envainar la espada, marchándose con toda rapidez. Cuando el criado lo ve venir, se esconde en el bosque para que no lo descubra. El caballero vencido pasa de largo, y toma el camino directo a Roestoc. Mientras tanto, la dama, que iba tras su prisionero, habÃa alcanzado a los que lo llevaban. Héctor la mira y le dice:
—Señora, ¿dónde está vuestro caballero?
Ella mira por todas partes y no lo encuentra:
—¡Ay, desdichada de mÃ! ¡Qué gran vergüenza es haber olvidado a un caballero tan valiente!