Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor, por Dios, no quiero más compañÃa que la vuestra, y aquà tenemos todo lo necesario: capilla y capellán, y armas ya dispuestas; tendré una gran alegrÃa si sois vos quien me arma caballero, más que si me hiciera cualquier otro, pues quien reciba el espaldarazo de vuestra mano sin duda será un caballero valeroso.
—Sea pues ahora mismo, por Dios, porque mañana tendré que irme bien temprano a otro lugar.
A continuación ordena al criado que vaya a velar las armas, cosa que éste hace durante toda la noche, pues estaba muy contento con el honor que le habÃa enviado Dios de forma tan repentina. Mi señor Galván pasó la noche a su gusto, pues la doncella se mantuvo en su presencia hasta que se quedó dormido. Al amanecer, estaba tan aliviado de sus heridas y de sus golpes que no los sentÃa, a no ser que los viera. Se levantó en cuanto vio que amanecÃa; la doncella volvió a untarle con un extraordinario ungüento y, después, fueron a oÃr misa. Luego, mi señor Galván armó caballero al criado, ciñéndole la espada y calzándole la espuela derecha, según la costumbre; pero antes le pregunta su nombre, a lo que le responde que se llama HelaÃn de Chaningues.