Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Entonces le pregunta la reina por el aspecto y comportamiento del caballero; cuando le ha contestado, ella dice que no sabe quién puede ser si no es mi señor Galván, que hacía tiempo que se había marchado de allí en busca de uno de los hombres más valientes del mundo en compañía de otros diecinueve caballeros.
—Que Dios me ayude; si es mi señor Galván, será mayor mi afrenta, pues en ningún momento le honré; preferiría estar muerta a sufrir la vergüenza que voy a sufrir.
Ni el rey ni la reina pueden darle mayor seguridad, y dejan de hablar del asunto. La dama y su séquito se retiran a descansar en su alojamiento, pues ya estaba cansada. Groadaín el enano ruega al senescal que le acompañe hasta que hable con la reina, y éste lo hace así, pues era hombre noble y prudente.
Con esto, van a ver a la reina; el enano le clama piedad, diciéndole:
—¡Ay!, señora, socorredme, pues en vos están todo el socorro y el consuelo.
La reina le pregunta que en qué tiene que socorrerle.