Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señora, soy el enano que llevó ante la dama de Roestoc el caballero que venció en su batalla; yo pensaba que era el hombre más cobarde del mundo, y me burlé de él por la mala catadura que tenía. Ahora dice mi señora que lo ha perdido por mi culpa, y que irá a buscarlo por todas las tierras, hasta que lo encuentre; y además, dice que me llevará consigo y que hará que me miren todos los que nos encontremos en nuestro camino; yo llévale un cabestro al cuello atado a la cola de su palafrén, y me mostrará también en todas las ciudades en las que entremos. De tal modo me ha llevado desde que salió de su país, y moriré si me sigue tratando de esa forma. Os ruego, señora, por Dios, que intercedáis por mí, pues soy noble, a pesar de que me veáis feo de cuerpo.
La reina le dice que así lo hará, «y no os preocupéis, que si puedo quedaréis libre antes de que vuestra señora se vaya de este país».
—Señora, que Dios os lo pague.
A continuación regresan al alojamiento el enano y el senescal la mañana siguiente, el rey y la reina van a ver a la dama, y hablan con ella durante largo rato; entonces, la reina le pide un don, que ella le concede:
—Me habéis concedido y os pido que lo cumpláis, que le perdonéis al enano vuestra animadversión.