Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señora, no odio al enano por ser quien es, sino por una doncella sobrina suya y prima mÃa, a la que le rogué cuando me encontraba agobiada que permitiera que ese caballero que ahà veis, Héctor, luchara por mÃ; ella me respondió que renegarÃa de Dios antes de permitir que su amigo me defendiera. Por eso, pensaba hacerla sufrir tanto que se viera obligada a enviar a su amigo en busca del caballero para dejar libre a su tÃo, pues con gusto la harÃa sufrir con la cosa que ella más quiere.
—Por Dios —dijo la reina—, si en eso no ayuda a su tÃo, todo el mundo deberá odiarla.
Entonces llama la reina al enano, y le dice:
—Enano, me he preocupado por vuestra liberación; el único acuerdo posible es que vuestra sobrina acepte enviar a su amigo en busca del caballero que venció el combate.
—Ciertamente, señora, pienso que no lo hará, pero de todas formas lo intentaré.
El enano se dirige a su sobrina y le dice:
—Bella sobrina, voy a morir si no me ayudáis.
—¿Cómo?
Si no me prestáis a Héctor para ir en busca del caballero que derrotó a Segurades; si no lo hacéis, mi señora me arrastrará tras de sÃ, tal como ha empezado a hacer, hasta que lo encuentre.