Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Por entonces llegó de Roma un refuerzo considerable, con Poncio Antonio al frente: le prestó ayuda a Claudás y le entregó el poder de Gaula y de las regiones que estaban bajo ella. Le arrebataron la ciudad de Benoic al rey Ban y no le dejaron más que el castillo de Trebes, que se encontraba en un extremo de sus posesiones y era tan fuerte que no se podía conquistar sino por hambre o mediante traición. Un día los enemigos de Ban tomaron un castillo que distaba de Trebes menos de tres leguas, por lo que el rey fue en su auxilio e intentó entrar; cuando vio que los asediantes ya lo estaban ocupando a la fuerza, atacó con sus caballeros, algunos de los cuales eran muy valientes, como él mismo, que tenía fama de realizar grandes hazañas. Murieron muchos y mataron a más, de forma que en un momento cesó el asalto porque todos los enemigos se unieron contra el rey Ban, al que defendieron sus hombres, poniéndolo a salvo. Pero se habían entretenido demasiado, y Poncio Antonio, que se había retirado al bosque con sus hombres, volvió con tantos refuerzos que ni el rey Ban, ni los suyos pudieron resistir: todos cayeron muertos o fueron apresados, menos tres. El rey Ban acabó con Poncio Antonio y consiguió hacer huir a los romanos, persiguiéndolos hasta que llegó Claudás, rápido en el contraataque.
Cuando el rey Ban lo vio, dijo palabras propias de quien ha sido privado de sus posesiones: