Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señora, os la nombraré según lo sé: es llamada Doncella del Lago.
Apenas lo habÃa oÃdo la reina, supo quién era la doncella, se pone en pie ante la joven que le habÃa llevado el escudo y le expresa la mayor alegrÃa que puede. Ella misma le quita del cuello el escudo, lo contempla por arriba y por abajo y se da cuenta de que está rajado desde la base hasta la piel que lo recubre, y las dos partes sólo se sujetan gracias a la abrazadera de la bocla, que es muy rica y bella; las dos partes están tan separadas una de otra que se puede meter la mano por medio, sin tocar ninguna de las dos piezas. En una de las partes del escudo habÃa un caballero, armado con tanta riqueza como fue capaz de representarlo quien lo hizo; sólo llevaba desarmada la cabeza. En la otra mitad estaba representada una dama hermosÃsima; la más bella que se pudo pintar. Estaban tan juntos por la parte de arriba que uno abrazaba por el cuello al otro, y se estarÃan besando, de no haber sido por la raja del escudo; pero por la parte de abajo estaban tan separados como era posible.
—Ciertamente, doncella —dijo la reina—, este escudo es muy elegante y es lástima por la raja que tiene; por lo que más queráis, decidme qué significa esta hendidura, pues el escudo parece estar recién hecho; decidme también la verdad acerca del caballero y de la dama que hay representados en él.