Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Cuenta ahora la historia que cuando Héctor se fue de la corte, la reina volvió con el caballero herido; hizo que lo desarmaran con mucho cuidado, y aun así le resultó duro, pues se desmayó dos veces antes de que le quitaran de los hombros la cota; después hizo que lo cuidaran lo mejor posible. Ordenó que colgaran en su propia habitación el escudo que había llevado la doncella, de forma que lo podía contemplar continuamente, pues le agradaba mucho verlo y a partir de entonces la reina no fue a ningún sitio sin que antes llevaran el escudo y lo colgaran en su habitación: así lo hizo hasta que ocurrió la aventura que esta historia cuenta más adelante.
La doncella que había llevado el escudo se marchó, sin que la reina la pudiera retener por más tiempo. Después, la reina fue a reconfortar a la amiga de Héctor; ésta, apenas la vio, le dijo que ojalá, antes de morir, pudiera estar tan contenta con la cosa que más amaba, como ella estaba con aquél a quien amaba más que a ningún ser vivo; la reina se asustó mucho con estas palabras, y después desearía no haberlo hecho por nada, pues no pasó mucho tiempo hasta que sintió una tristeza igual o mayor que la alegría que había tenido.