Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Cuando mi señor Galván se vuelve para seguir a la doncella que se dirige hacia la sala principal, el caballero se reincorpora y le ataca de nuevo, empuñando la espada, y se precipita de tal modo a descargar su golpe, que no puede alcanzar a mi señor Galván, pero le da al cuello del caballo, cortándoselo y llevándose una parte del arzón de la silla y la parte baja del escudo, a la izquierda. Cae el caballo, pero mi señor Galván se mantiene sobre los dos pies, desenvaina la espada y ataca al caballero, diciéndole a la doncella que se va:
—Doncella, decidme a qué lugar he de seguiros, pues no me voy a quedar aquí.
—Me seguiréis a la habitación más hermosa y más rica que se pueda encontrar, si es que os atrevéis —le dice— a seguirme.