Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Deja al caballero y se va hacia donde ha visto ir a la otra doncella. En medio de la sala, se encuentra con un caballero mayor que el otro, a pie y armado con todas las armas; tenía la lanza alargada: atacó a mi señor Galván en cuanto pudo, golpeándole en el escudo, de modo que se lo atraviesa con la punta y parte del asta, y alcanzando la cota. Mi señor Galván ataca con la espada, corta la lanza y va contra el caballero; éste se quita el tiracol, soltándose el escudo del cuello, y se cubre como mejor puede. Mi señor Galván le alcanza entre el cuerpo y el escudo, sobre el brazo izquierdo, de modo que le deja malherido y poco falta para que se lo corte. El caballero deja caer el escudo y, sin esperar un nuevo golpe, da media vuelta y huye a otra habitación, con el brazo pendulante, pues estaba cortado hasta la mitad. Mi señor Galván no lo persigue, sino que se va con el trozo de la lanza en el escudo, y entra en otra habitación, en la que oye hablar —según le parece— a la doncella de la espada y a otra doncella de extraordinaria belleza, que le grita:
—¡Señor caballero, socorredme!
—Doncella, con mucho gusto.