Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Verdaderamente —responde la doncella—, fue en mala hora, y eso que no sabéis su gran valor.
La doncella vuelve a cubrirlo con la colcha, y el caballero grande que le habÃa prohibido a mi señor Galván que siguiera avanzando, le dice que tiene que combatir contra ellos diez.
—¡Ay! No lo hagáis —dice la doncella de la espada— pagad el peaje que pagan los demás.
—¿Qué peaje, doncella?
—El yelmo lleno de vuestra sangre.
—Mala desgracia tenga el caballero o la doncella que lo han pedido, pues los caballeros no pagan peaje. Combatiré por Dios, aunque sean cuatro veces más que los que hay aquÃ.
Le atacan todos a la vez, y él se defiende con valentÃa. Entonces, se despierta el caballero de la cama, que estaba dormido, ve delante a la dama de la espada, y le dice:
—¡Ay, doncella! Os supliqué que fuerais al lugar que os dije, y vos os habéis vuelto.
—Es cierto, pero me encontré ahà fuera a un caballero que es muy valiente y lo traje, tal como se me enseñó: es ese que está combatiendo.