Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Corrió el criado a abrir las demás ventanas. Mi señor Galván ve entonces que aquélla era la habitación más hermosa y rica de cuantas habÃa visitado en su vida, y que la doncella que le habÃa llevado era mucho más bella de lo que él pensaba. La doncella del trono hace que mi señor Galván se quite todas las armas, para examinarle las heridas, pues estaba muy herido. Cuando el criado se las vio, se vuelve haciendo tales muestras de dolor que nadie podrÃa hacer otras mayores; mientras, él va hasta el caballero que yacÃa en la cama, le unge la pierna con la sangre, y éste se queda dormido. Cuando regresa el criado, le hacen señas para que se vaya, pues el caballero está descansando: el muchacho se retira a una habitación, se deja caer en una cama y llora, se lamenta y se golpea con los dos puños a la vez, desgarrándose el vestido. La doncella del trono contempla las heridas de mi señor Galván con mucho detenimiento. Al cabo de un rato, el caballero se despierta y lanza un hondo suspiro.
Cuando oye al criado que grita en la habitación, se asusta y se pregunta admirado qué le puede ocurrir, de forma que se dispone a salir de la cama, y siente que tiene la pierna completamente curada; entonces exclama:
—«¡Ay, Dios! Estoy curado de la pierna».