Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —No; sólo sé que yo estaba combatiendo contra un caballero, al que le disloqué un brazo; entonces vino una doncella, que creo que era su amiga, y me dijo que si yo vivía un año, no me burlaría de lo que había hecho. Y os voy a decir quién creo que era la otra: seguí en busca de aventuras por la Bella landa, y me encontré con una doncella de extraordinaria hermosura y, tras ella, iba un caballero. Yo la sujeté por el freno del caballo en cuanto vi su aspecto, dispuesto a llevármela. El caballero quiso quitármela, combatimos y finalmente lo derroté. Entonces, tomé a la doncella y la llevé durante un largo rato, hasta que llegamos a unos matorrales espesos; allí, descabalgué, le dije que lo iba a hacer, y la bajé de su palafrén. Ella se defendió, me senté junto a ella y me quité el yelmo; luego, a la fuerza, le descubrí la pierna derecha, hasta la altura del muslo; ella se lamentaba y se defendía como podía. Cuando lo iba a hacer, me di cuenta de que tenía tan sarnosa la pierna y el muslo, como nunca se había visto, a mi parecer. Le dije que en mala hora se había resistido, y aunque estuviera contrahecho, no le tocaría ni la mejilla. Me marché diciéndole que fuera afrentado el caballero que se acostara con ella. Me respondió que si yo vivía un año, preferiría dar todo lo que tuviera para que mi pierna no fuera más fea ni más sarnosa que la suya. Así, pues, pienso que no cogí mi enfermedad sino por estas dos.