Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Entonces descabalga mi señor Galván, toma la espada y va contra él; pero éste no hace ningún esfuerzo por levantarse, sino que permanece desmayado durante mucho tiempo; al volver en sí, se lamenta con amargura y se pone en pie. Mi señor Galván le ataca de nuevo y le dice que si no se pone en guardia, le golpeará, a lo que le contesta que ya lo puede hacer, pues no tiene fuerza para defenderse.
—Así, no os mováis, porque os mataré, si no os dais por vencido.
Se reconoce derrotado, pues no puede hacer nada mejor.
—Ahora, prometedme que iréis prisionero a donde yo quiera.