Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor, ése es el caballero que hirió a mi amigo; sé que intentará hacerme algún daño: me volveré si vuestra compañÃa no puede protegerme.
—¿Os preocupa alguien además de él?
—No, señor, pues sé que no me odia ninguno de sus compañeros.
—No tengáis ningún miedo ahora, porque con la ayuda de Dios pienso que os podré proteger frente a él.
—Señor, muchas gracias.
—Id por delante, pues me gustarÃa tener un motivo para poder emprenderme con él. ¿Quién puede ser el que grita de ese modo?
—Señor, pienso que es su amiga, una de las doncellas más hermosas y más valiosas del mundo, pero me sorprende que grite de esa forma.
Llegan ante el mismo caballero que estaba haciéndose armar. Héctor, sin saludarle, le pregunta por qué llora la doncella.
—¿Qué os importa?, le pregunta el caballero.
—Me gustarÃa saberlo, responde Héctor.
—No sabréis nada.
—Caballero, decÃdmelo, por favor. Asà me ayude Dios, hoy habéis encontrado el momento de hacer favores.