Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago La doncella le dice a Héctor que en modo alguno la tome; éste dice que no hará sino lo que quiera la doncella. Al oír tales palabras, el caballero tuvo gran miedo de morir y se arrojó a los pies de Héctor. Cuando la doncella del pabellón vio a su amigo en tal peligro, no sabía qué hacer, pues le amaba por encima de todos los hombres y aunque se haya lamentado mucho, ahora ha cambiado de pensamiento. El caballero sigue de rodillas delante de Héctor; éste le pregunta a la doncella qué debe hacer con él, a lo que le responde:
—Señor, haced lo que queráis, pero vengad la afrenta de mi amigo, tal como me habéis prometido.
Héctor dice que entonces le cortará la cabeza.
—Por Dios —le ordena ella—, cortádsela.
Se baja la ventana, y entonces sale la doncella del pabellón, se deja caer a los pies de Héctor, pidiéndole compasión y que no lo mate. Héctor les dice que vayan los dos a clamar piedad a la doncella, y así lo hacen al punto. Cuando ésta los ve, empieza a llorar por la doncella, a la que quería mucho, y le dice a Héctor:
—Señor, haced vuestra voluntad, os lo concedo, pues habéis obrado muy bien.