Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Comienza el combate: se lanzan a menudo grandes golpes y se cubren lo mejor que pueden con los escudos. Marganor esgrimía con habilidad, pues hacía tiempo que había aprendido y le resultaba muy útil; se cubrió y protegió mientras le duró el escudo; no se cansa y no se precipita en golpear si no ve muy bien dónde dar el golpe. Héctor, por su parte, le respondía sin pensar en su valor que podría cansarse o ser vencido, de forma que le parte y le rompe el escudo a Marganor, dejándoselo muy reducido, ya que estaba despedazado por arriba y por abajo hasta la bocla. Todo el suelo estaba lleno de los trozos que vuelan, pues su espada era de gran calidad y con el uso mejoraba. Las armas de Héctor apenas se habían estropeado: sólo en el hombro derecho había recibido un golpe que le había afectado, porque la cota se le rompió y le cortó la carne hasta el hueso, haciéndole sangrar en abundancia. Hacía mucho calor, pues era septiembre; el brazo se le había debilitado y ya no daba unos golpes tan grandes y vigorosos como antes. Cuando Marganor se dio cuenta de esto, se alegró mucho, pues aún se encontraba fresco: le ataca y le acosa con insistencia. Héctor se cubre muy bien, que su escudo todavía estaba bastante entero, de forma que Marganor apenas le alcanza más que en el escudo.