Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago El señor no se atreve a rogarle más; vuelve al lado de su hija y le cuenta la respuesta de Héctor, a lo que ella dice que ya no le preocupa encontrar marido, pues no ha podido obtener a éste. El señor le contesta que eso no puede ser, que hay muchas dificultades; ella contesta que esperarÃa y que lo amarÃa más —si eso fuera posible—, porque es un caballero valeroso y prudente, y que no querrÃa más a otro que fuera más rico, pero menos valiente y menos discreto; que los quiere mucho.
Regresa al lado de Héctor, y lo tantea de todas las maneras, para ver cuál es mejor; pero de nada le sirve. A la hora de acostarse, la doncella manda que le hagan una cama a Héctor; como estaba cansado, lo pusieron en una habitación a él solo, que no habÃa nadie más, sino otro caballero, bastante lejos de él. Después de que se acostaran las damas, la muchacha fue a la cama de Héctor, y se arrodilló delante de él, sin que éste se diera cuenta de su presencia hasta el cabo de un rato. Al verla, Héctor la toma entre sus brazos, y dándole la bienvenida, le dice:
—Hermosa doncella, ¿qué necesidad os ha traÃdo aquÃ?
La doncella llevaba las trenzas sobre los hombros, sueltas y sin sujetar.